When The Dark Night Turns Into Light

Hay veces en las que decir algo no es fácil, tampoco es fácil no decirlo, pues en cualquiera de los dos casos siempre hay demasiadas implicaciones.

De repente encuentras a alguien y contra todo pronóstico se hace persona importante en tu vida, parece que el curso de la misma adquiere un nuevo sentido y nuevas metas aparecen. Los dos últimos meses han sido muy interesantes, nuevas experiencias y nuevas formas de ver la realidad que nos rodea. De primera mano se crearon muchas metas, poco a poco se fue afianzando la relación hasta el punto que se le pudo cambiar el nombre, y pasó de ser algo que simplemente había surgido de la nada a algo bastante más profundo.

En el amor y en la guerra todo vale, o por lo menos eso es lo que dicen. Sin proponértelo haces que una persona cambie radicalmente su forma de ver la vida, le haces abandonar sus hábitos y modificar sus lazos con el entorno que le rodea, tu no pretendes nada de eso, pero él cambia todo por ti…. Todo? No, hay cosas que son muy difíciles de cambiar, y aunque eso si pretendas hacerlo te das cuenta de que no está en tu mano y que además eso nunca va a cambiar por mucho que te lo propongas.

Llevaba tiempo pensándolo y por fin decidí hacerlo, a fin de cuentas podría ser algo bueno para ambos, afianzar la relación, y demostrar o no que podíamos seguir adelante con ella. El tercero era conocido, al menos por mí, eso facilitaba bastante las cosas pues ya el asunto tenía una cierta implicación que de ser de otro modo no hubiera sido suficiente como para que me decidiera a hacerlo. En principio no teníamos mucho que perder, ambos disfrutaríamos y eso haría que el tema pudiera seguir funcionando… cuan equivocado estaba yo.

Bien es cierto que el acto en sí se desarrollo mejor de lo que cabía esperar, incluso eso me hizo plantearme que quizás la relación que yo pretendía probar no fuera tan real como aparentaba ser. Lo peor fue descubrir lo mucho que él necesitaba de eso y lo mucho que estaba disfrutando con ello, y fue lo peor porque eso sería algo que yo no le podía dar y que además el hecho de que otros si pudieran hacerlo me hacía plantearme si realmente merecía luchar por ello cuando la relación nunca iba a ser del todo completa.

Es muy difícil aparentar que no te duele que a la persona que quieres no puedas darle todo lo que necesita para ser feliz, y aunque esto es algo que es muy grande como para que exista algún caso en que se cumpla al 100% bien es cierto que en las cosas básicas es necesario que se aporte por igual para que la cosa funcione. Y no es que el sexo en una pareja sea básico, pero si es cierto que aporta prácticamente el 70% de la relación, sobre todo al principio cuando las hormonas están revolucionadas por la novedad de la pareja. Y es por eso precisamente que si ahora al principio no llegamos al quórum suficiente de compatibilidad no haya esperanza de que en un futuro cercano y menos aún lejano lleguemos a ese punto en el cual estas cosas dejarían de preocuparnos.

Además hay otro punto al que llevo ya bastantes días dándole vueltas. En estos momentos nuestras metas son muy distintas, mientras yo busco afianzar mi situación actual y estabilizarme en todos los sentidos (si, ya sé que es muy difícil pero estoy trabajando en ello), el por su parte necesita progresar laboralmente para poder alcanzar sus fines a corto/medio plazo. Por tanto, realmente merece la pena continuar algo que a lo mejor en dos meses o menos se convierte en una relación a distancia? Creo que en estos momentos mi cabeza está lo suficientemente liada como para no pretender liarla aún más, por tanto creo que ha llegado el momento de acabar con la incertidumbre, de cortar esos lazos que ya se habían amarrado para perdurar y de esa forma, aunque duela mucho, dejar que el tiempo vuelva a poner las cosas en su sitio.

La verdad es que la decisión salió a flote por sí misma, al darme cuenta de lo que había y de lo que nunca iba a haber. Ahora queda la peor parte, pues a fin de cuenta aunque el proceso de tomar una decisión de este calibre siempre es muy doloroso, por lo menos te lo comes tu sólo y aunque duela es tu decisión y tienes que vivir con ello, pero cuando llega el momento de decírselo a la otra parte, es en ese momento cuando todos los esquemas se pierden y todo se vuelve irreal. Sobre todo porque tienes que hacerle entender a la otra persona que es lo mejor para los dos, pero qué difícil es decirle a la persona que quieres que lo mejor es que todo se acabe y que cada uno vaya por su lado. Que tú nunca le vas a poder satisfacer plenamente y que no quieres que por ello llegue un punto en el que tenga que recurrir a terceros para obtener lo que yo no le puedo dar, ¿qué clase de relación es esa? Aunque no lo busque en solitario y sea algo en común, ¿es eso lo que realmente quieres? Unos cuernos o unos tríos cada cierto tiempo para que la relación funcione… algunas personas lo encontraran atractivo e incluso necesario, en el segundo caso hasta divertido, y en el primero se escudan en el típico que haga lo que quiera mientras yo no lo sepa. ¿Acaso este es el tipo de relación que yo quiero? La respuesta está clara… NO… Y aunque alguien ya intentó advertirme de ello hasta que no lo ves con tus propios ojos y lo sientes en tus propias carnes no te das cuenta de cuanta verdad hay en ello.

Así que nada, como veis ya está todo claro. Un consejo, nunca intentéis formar una pareja si para ello requerís de las acciones de una tercera. Si ya es difícil llevarlo entre dos, cuanta más gente haya de por medio peor será.

Gracias por estar ahí, y nada, me doy la bienvenida de vuelta a la soltería. Besitos