Crónica de un viaje…. (Día 11 - El Final)

Venecia, la ciudad enmascarada, llena de interminables canales, barcas y góndolas, calles pequeñas, callejones, y puentes, con una magia especial, misterio profundo y sublime belleza… que bonito es todo cuando te lo pintan… la verdad es que no está nada mal, pero ¿mágico? Qué bonita sale en las películas, la verdad es que al natural pierde gran parte de su encanto, bonita es, para que engañarnos, y son curiosos sus canales y puentes, así como sus callejones, pero la verdad, poco tiene más.

Nos levantamos después de haber dormido más bien poco, desayunamos e hicimos tiempo hasta que al final embarcamos en el puerto marítimo, fuimos a dejar la bolsa del portátil a la sala Formentera y ya desde ahí partimos a nuestra peculiar excursión. Primero nos tocó andar un ratito hasta llegar a la Plaza Roma desde donde salían la mayoría de autobuses y vaporetos. Puesto que nos habían indicado como ir, nos fuimos andando rumbo primero al puente Rialto, y después a la plaza San Marcos.

El recorrido fue un poco a matacaballos, no teníamos mucho tiempo y la visita exprés resultó un tanto agotadora, sobre todo teniendo en cuenta que habíamos dormido poco, y teníamos que estar de vuelta en el barco a la 13 para coger los autobuses que nos llevarían al aeropuerto. Así que sólo disponíamos de algo menos de 4 horas para toda la visita… Espero que las fotos salgan bien, porque fueron hechas sobre la marcha y en movimiento, la verdad es que me voy a volver un experto en eso de tomar fotos mientras ando sin que salgan movidas, porque la mayoría de las veces o las tomas así o no las tomas.

Una vez en la Plaza San Marcos paramos un poco a descansar, la verdad es que estaba bastante llena de gente, mucho español que pudimos oír e incluso nos encontramos con la gente de las excursiones que más o menos habían tardado lo mismo en llegar que nosotros. Y como siempre, obras… media plaza en obras… si es que no puede ser… Pero he de reconocer que después nos tomamos un café (bueno yo un chocolate con nata, ñam ñam) en una de las calles cercanas a la plaza y nos supo a gloria… más después de haber visto que en la plaza un café te podía salir por 7 euros, Antonio ya lo había advertido de cuando estuvo allí hace unos cuantos años, pero era en liras… ahora con el euro es más fácil comparar y joder que comparación, ni que te molieran el café allí mismo recién traído de Colombia… pero claro dónde va a parar, si te quieres tomar un café en una de las plazas más famosas de Italia lo pagas, eso sí, aunque la plaza esté que se cae a cachos y con obras…

Para la vuelta me negaba a volver andando, así que cogimos un Vaporeto que nos hacía el recorrido por los principales canales, y dejándonos en el puerto… aunque en buena hora nos decidimos, al final andamos casi lo mismo, eso sí dentro del puerto y con obras de parkings por todos lados, si de verdad… quien me gafará a mí los viajes? Porque no damos una a derechas…

Al final logramos llegar al barco y bueno aún era pronto, así que nos fuimos a dar nuestro último festín antes de volver a la rutina, las dietas, y el estrés madrileño. Nos fuimos despidiendo de la gente y ya cuando nos llamaron para coger nuestro bus al aeropuerto pues allá que nos fuimos, con mucha penita la verdad, y con muchas ganas de volver… a la salida nos encontramos con Alejandra y con Luis, el bailarín, de los que nos despedimos también, aunque Antonio se llevó la mejor parte, menudo achuchón le pego al niño, jejejej, tanto que a mí me dejó un poco flasheao y no reaccioné a tiempo para hacer lo propio jejejej

Y bueno ya de camino al aeropuerto, que estaba como a media hora o más incluso en bus pues la gente iba hablando y tal, nosotros íbamos medio sopa… Llegamos allí y buenas noticias… su vuelo se ha retrasado 50 minutos, yupiiiii!!!!! Así que nada, facturamos, nos tocó la cola de los tontos como siempre… y nos dirigimos a la zona de embarque, que la verdad es que estaba algo saturada y con poco espacio para sentarse, pero bueno, un poco de portátil y se amenizó un poco el tema, hasta que una hora después ya pudimos embarcar… y como estaba uno de los azafatos, ufff… debía de ser del este, ruso o de por ahí por el apellido, aunque hablaba bastante bien el castellano… estuve tentado de dejarle una notita con mi número pero a quien vamos a engañar… si ya es difícil ligar con gente que sabes 100% que entiende con alguien que no lo tienes claro ni te cuento, aunque sea una profesión en la cual el número de entendidos sea excesivamente alto…

Al final despegamos y llevábamos detrás un histérico de cuidado, menudo viajecito nos dio, no le gustaba volar, pero se tenía que enterar todo el pasaje de la ineptitud del piloto cada vez que entrabamos en una zona de turbulencias… y fíjate que al final llevamos solo con 15 minutos de retraso de la hora a la que tendría que haber llegado el vuelo en origen, pero aún así le puso a caer de un burro… y lo mejor de todo fue cuando le dieron una pastilla de valeriana para que se calmara, y oye, efecto inmediato, ni a los 2minutos ya decía que se encontraba mucho mejor… de verdad… hay gente para todo… que vivan los placebos de acción inmediata.

Llegamos por fin a Barajas y no tuvimos que esperar mucho por las maletas y entonces ya que sí la despedida final, la verdad, es que quitando la pareja de Jaén no me despedí de muchos más, tampoco habíamos trabado demasiada confianza con nadie pero bueno. Después de hacer sacar a Antonio un ibuprofeno del fondo de la maleta (tenía la cabeza a punto de estallar y el cuerpo revuelto entre el vuelo, la falta de sueño y el histérico de detrás) que me supo a gloría en cuanto empezó a hacer efecto, nos dirigimos a la salida, Antonio se fue porque le venía a buscar su hermana, y yo me fui con la pareja de… ¿de donde eran? Creo que Alicante, no lo sé, pero bueno eran majos, que es lo importante, y se iban a quedar un par de días en Madrid, así que nos fuimos para el Metro y después de guiarles hacía su hotel me cogí mi línea 7 dirección a Peñagrande… donde estaba mi madre esperando y ya nos fuimos por fin a casa… a deshacer maletas, poner lavadoras, descansar y recuperar la rutina…

Y esto ha sido todo amigos… el viaje ha concluido, 12 días de emociones, aventuras y desilusiones… ainsss, que nos deparará el año que viene? Seguro que algo mucho mejor (hay que ser optimista, si no vaya plan)

Nos vemos y gracias por aguantarme… al final veis que la envidia no es para tanto, que luego uno tampoco lo pasa tan bien como cabe esperar… Besitos :D