Hoy llegamos a Santorini, una de las mejores y más recomendadas islas griegas de este viaje, por su cultura, su tradición, así como su peculiar arquitectura.
Nada más llegar no s hacen desembarcar en unos pequeños botes que nos van a llevar a tierra, debido a que el calado del barco hace imposible que entre al pequeño puerto que tienen que está destinado para las barcas y otras embarcaciones pequeñas. Una vez ya en el puerto lo primero que hacemos es dirigirnos al teleférico. Santorini tiene algo muy peculiar, y es que su capital está situada al borde de un precipicio, donde antiguamente se encontraba el valle que después de la erupción volcánica fue tragado por el mar literalmente, de hecho aún se puede ver como fue la anatomía principal de la isla que ha quedado divida en varias después de la erupción. Dicho esto, la única forma de llegar a Fira, la capital, es salvando el precipicio, para ello bien se puede usar el teleférico o el burrotaxi, pues subirse andando los más de 600 escalones que tiene, no es nada recomendable.
Una vez dentro del teleférico la verdad es que no tardamos demasiado en subir, la pendiente era bastante pronunciada y el aparato bastante nuevo, así que el trayecto fue escaso. Al llegar arriba lo primero que nos asaltó fue un olor bastante malo, procedente de los burros, esto es porque justo debajo estaba la parada final del burrotaxi, quienes estuvieran en Mijas conocerán bien ese olor, pues no se diferencia mucho de éste. Empezamos el paseíto por la ciudad, construcciones blancas, impresionantes terrazas y muy buenas vistas, la verdad es que el encanto de la ciudad es el callejeo por la misma, donde se pueden descubrir muchas cosas curiosas, como en otras islas, Santorini tampoco está exenta de gatos, todos ellos campando a sus anchas como si fueran los dueños de la ciudad.
Una vez hecho el recorrido nos dirigimos al punto inicial, esta vez no usamos el teleférico, pero tampoco el burrotaxi, directamente nos bajamos andando las escaleras, y hombre, muy mala bajada no fue, si no hubiera habido que estar evitando todas las boñigas de los burros, así como a sus dueños, que de tantos burros que había no se podía pasar, y algún coletazo te llevabas, pero bueno, al final logramos llegar abajo y tras superar la última prueba, el recorrido final estaba lleno de boñigas apelmazadas que parecían parte del camino, entramos en el puerto donde tras un poco de espera nos vino a buscar la lancha que nos llevaría de regreso al barco.
En cuanto llegamos lo primero que hicimos fue ponernos el bañador y de cabeza a las piscinas, con el calor que hacía y los dolores de piernas que traíamos, una buena sesión de SPA era lo único que necesitábamos, y que maravilla, nos dejó nuevos, aunque a la salida ya hacía algo de vientecillo y quieras que no se notaba bastante.
Ese mismo día tuvimos el coctel de gala con el capitán que nos presento al resto de los altos cargos de la tripulación, a muchos de ellos ya los conocíamos del año pasado, y acto seguido a la cenita, los chicos de Badajoz nos abandonaron. Era de preveer pues habían conocido a otra pareja en las excursiones y decidieron ponerse todos juntos, así que nada, más tranquilidad para nosotros.
A falta de Bingo, buena fue ruleta, y la verdad es que no nos salió nada mal, recuperamos lo invertido y con bastante ganancia, esperemos que la racha siga este buen ritmo, que aunque tampoco es demasiado dinero lo que se gana, menos da una piedra.
Y hasta aquí poco más, esa noche también toco discoteca y como no, estaba bastante llena en comparación de otros días, pero bueno, los días de gala es lo que tienen, que todo el mundo quiere lucir palmito. Mañana Rodas, veremos qué tal se da.
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