Primer día completo a bordo, nos levantamos tarde pues ya no había prisa como otros días. Desayuno tardío y salimos del barco haber que podíamos encontrar por la ciudad de Pireo, la verdad es que todo estaba cerrado aunque hasta un rato después no descubrimos el porqué. Parece ser que había algún tipo de fiesta nacional pues paseando por la ciudad nos encontramos con un desfile no sólo militar sino también escolar, por tanto algo tendrían que celebrar. Cuando llegamos al principio del desfile nos dirigimos hacia el metro en busca de algún mercadillo donde poder encontrar regalos y cosas curiosas que comprar, al final lo único que encontramos fueron una especie de puestos que había en la calle y en los que se podían encontrar muchas clases de objetos, el único problema que tenían era que la mayoría de objetos parecían muy usados o incluso en algunos casos recogidos de la basura, lo cual pudimos comprobar cuando uno de los "tenderos" vaciaba su mercancía en un cubo de basura y acto seguido otro lo recogía del mismo sitio. Inmediatamente salimos medio corriendo de allí, pues visto lo visto como para arriesgarnos a comprar nada allí y menos aún sí no estaba empaquetado.
El caso es que logramos llegar de nuevo al puerto y a las tiendas comerciales de verdad donde alguna que otra cosa cayó. Y de ahí al barco y ya por fin a las 17 abandonamos Atenas para no volver. A bordo la vida seguía su curso, con todo el mundo ya ubicado las actividades entraron en pleno rendimiento y pasado el simulacro ya no quedaba más que disfrutar de unas bien merecidas vacaciones. La rutina a bordo empezó a tomar forma, por la tarde en el Gijón con las cartas, o charlando, alguna siesta que otra, las cenas en el Mallorca, los espectáculos en el Ibiza y como no, a la disco para acabar la noche.
Este año el bingo nos lo han cambiado, sólo habrá dos en todo el trayecto y también han cambiado la forma de jugar, pero bueno, hemos descubierto la ruleta en el casino y hoy además de no perder hemos ganado 10€ no está mal para ser la primera vez.
Pocas cosas habrá que contar a partir de ahora, la vida abordo para nada es aburrida, pero tampoco hay lugar para mucha diversidad. El deporte favorito es acosar a los camareros y tripulación más ricos siguiendo vanas ilusiones que no llevan a ninguna parte. Respecto a la cena, el primer día fue según llegamos, el segundo nos han sentado una pareja de Gijón, bastante maja ella y él un poco seco, y otra pareja de Badajoz, bastante majetes. El recuento ya he empezado y hasta ahora contamos con dos parejas gays y al menos uno dudoso (el director de crucero que nos saludo el primer día).
Por último decir que al volver a la habitación encontramos una sorpresa inesperada, con motivo de nuestra reincidencia por segundo año en el barco, nos regalaron un platito de fruta con una carta de agradecimiento. Uhhhm nos esperará alguna sorpresa más? :)
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