Crónica de un viaje…. (Día 2)

Después de un sueñecito reparador de 8 horas, amanecimos en el segundo día (el tercero que andamos por Grecia ya) como no teníamos mucho que hacer lo primero fue bajar a desayunar y empezar el reconocimiento de la isla, que como tiene poco que ver, no nos costó demasiado.

Nos fuimos dando un paseíto a lo largo de una de las carreteras principales de la isla, todo porque había un Starbucks medianamente cercano, después de llegar allí y comprobar que no hay nada tan internacional como los productos americanos nos dirigimos a uno de los principales encantos de Miconos, los molinos de viento, la verdad es que apenas había seis, cuatro de ellos juntos y dos más cada uno por su lado, y hombre encanto lo que se dice encanto, no demasiado, les hicimos unas cuantas fotos y seguimos con nuestro camino, la siguiente parada fue la zona llamada “La pequeña Venecia”, la verdad es que nunca he estado en Venecia, pero por las referencias que tengo, se parecen como un huevo a una castaña… Apenas son tres o cuatro casas o locales que tienen sus cimientos metidos en la playa, la verdad es que no es algo tan exclusivo como para considerarlo tan importante de ver, aun así les hicimos sus correspondientes fotos.

Siguiendo nuestro camino, vimos algo que nos sorprendió bastante, aunque no era el primero que veíamos, nos cruzamos con un pelicano, la verdad es que muy bonito no era, pero era curioso verle campar a sus anchas por el pueblo como si fuera uno de los tantos gatos que hay por aquí. Después de que Antonio intentará acercarse a él lo suficiente aunque no lo bastante como para que le soltará un picotazo, porque menudo pico tenía el animal.

El interior del pueblo se basa casi exclusivamente en una zona de costa en la cual se entremezclan las casas con los comercios sin tener referencias aparentes, ya te podías encontrar un Carrefour que lo sabías únicamente porque tenía un pequeño logotipo en la puerta, pero nada más, nada de neones ni escaparates ostentosos ni nada por el estilo, estaba todo como muy mimetizado con el entorno, lo cual en ocasiones era bastante tedioso, ya que encontrar algo resultaba complicado.

Paseando por la ciudad hemos encontrado algunas playas, pero la verdad es que el agua de las mismas daba asco solo de verlo, el agua estaba llena de residuos y la playa igual, a pesar de que eran playas de rocas no estaban en absoluto cuidadas, aunque con el frescor del agua no es para menos, ¿quién se va a bañar en estas fechas?

Al final decidimos que ya habíamos andando suficiente y nos dispusimos a comer y a decidir que sería lo siguiente que haríamos, al final nos fuimos al hotel porque se había levantado bastante viento y la verdad es que daba bastante pereza andar por la calle. Así que un poco de descanso, una duchita y a ponerse monos para salir de nuevo por la noche, que al ser sábado esperábamos que fuera más interesante que la del día anterior…

Primero estuvimos en un local bastante juvenil tomando una merienda-cena para matar el gusanillo, porque después de la tardía comida tampoco andábamos con mucho hambre, pero aún así necesitábamos recuperar fuerzas, pues después nos fuimos a tomar un café y ya directos al local donde habíamos estado la noche anterior.

Ya sólo al entrar las perspectivas eran bastante buenas, había más gentecilla, incluso alguno que otro bastante interesante y además el camarero que nos atendió no nos cobró la primera copa, si bien por despiste o porque nos invitara no lo dijo, y ¿para qué íbamos a preguntar nosotros? Encontramos un sitio bastante bueno en el centro del bar desde donde podíamos fijarnos en todo sin ser demasiado observados.

La noche fue avanzando, se fue llenando el local hasta que ya apenas cabía más gente, a pesar de que tenía dos plantas, la planta de arriba estaba totalmente vacía, si por vagueza o por vergüenza no creo que lo descubramos pero el tema era ese. Había un grupo de británicos que estaban armando algo de jaleo y bastante borrachos, como no es de extrañar a esas horas, el caso que entre unas cosas y otras acabaron tirándole la copa a Antonio encima, incluso después de haberla apartado visto el percal, la verdad es que en determinados momentos te dan ganas de cabrearte con todo el mundo ante la falta de respeto o prudencia que se tiene en los locales de marcha. El chico en cuestión pidió perdón varias veces, aun estando tan borracho como iba que apenas era consciente de lo que hacía, y al final le acabó trayendo otra copa de a saber qué, ya que previendo la situación le habíamos comentado al camarero lo que había pasado y acabo juntándose con dos copas.

Pero la noche no acaba ahí, poco tiempo después se presento una pareja, el hombre bastante entrado en carnes y de edad avanzada, y la chica más bien poca cosa y bastante más joven que él, pero lo gracioso del tema es que la chica venía con un puro en la boca, bueno lo que quedaba de él, y a ver, se puede ser tolerante respecto al tabaco en el sentido de que en los locales casi siempre se permite, pero tanto como que se fumen un puro a tu lado, mira no, con lo mal que huelen. Se hicieron un hueco justo al lado de donde estábamos sentados y al rato salimos del local porque no se podía estar ni con el humo del puro ni en la pista, pues el local ya estaba bastante abarrotado.

Así que nada, a bailar a la calle, y más a gusto que nada, no había nadie y la música se oía bastante bien desde fuera, además se escapa un pequeño chorro de aire caliente de dentro que Antonio no tardó en aprovechar.
Supongo que nos tomarían por locos al estar fuera, pero bueno, nosotros lo pasamos muy bien bailando a nuestra bola sin que nadie nos moleste. La temperatura no es que fuera excesivamente baja, pero el aire venía frio, aun así después de entrar un poco en calor, de las tres capas que llevaba me quedé en una y de manga corta. Y la verdad es que muy bien porque al tener menos peso había menos incordios hasta que pasó el incidente… El bar esta justo situado al lado de la costa, situado apenas a 5m de la misma, y cuando las olas rompían salpicaban la acera, a pesar de ello teniendo un poco de cuidado y no arrimándote mucho no ocurría nada destacable… en ese momento una ola rompió y no sólo salpicó sino que me caló de arriba abajo. Menos mal que tenía dos capas más, así que me puse mi forrito y a seguir bailando tan ancho y así seguimos un rato largo, hasta que después de vaciarse un poco el local, volvió a hacer lo mismo y ala, toda la espalda mojada, aunque como el forrito era gordito no traspasó a la piel, porqué sino no habría tenido nada más que ponerme . Al final decidimos meternos y allí nos quedamos hasta que prácticamente se hubo ido todo el mundo.

La noche prometía mucho, pero se quedó en que tanto liberalismo y tanta comparación con la Ibiza española, y la verdad es que todo fue bastante patético, hasta el punto de que la cita que tenía ni siquiera se digno a presentarse, pululaba por allí pero na de na, y para que engañarnos, tonterías las justas.

La verdad es que aunque la noche no acabó mal pues nos divertimos bailando y demás, la decepción fue bastante importante, no ya por el hecho de no haber ligado ni mucho menos, sino porque lo que hemos encontrado aquí lo encontramos en cualquier bar medianamente cutre de Madrid, con lo cual pa eso mejor no haber hecho nada.

En fin, que con el cambio de hora, encima hemos tenido una hora más en ese plan, así que nada, ahora toca dormir que mañana nos espera un día bastante movidito, nos iremos a Atenas en un vuelo sobre las 18. Y aunque esperanzas pocas… por lo menos mejor que Mykonos seguro que será la marcha de la capital, mañana veremos.