Bueno, he pensado que en vez de ir contando día a día lo que va ocurriendo por separado, lo mejor es unificarlo todo y así es más fácil de contar y de compartir, prometo escribir un poquito de cada día aunque sólo podréis ver las primeras partes, las últimas hasta que no vuelva a tener WI-FI o esté en Madrid no podré publicarlas, es lo que tiene el crucero, que en alta mar poco se puede hacer.
Por donde empiezo, decir primer día es algo arriesgado puesto que realmente esto empezó el Jueves por la mañana y estamos a viernes y son las 16, así que intentaré resumir todo lo que ha pasado durante este periodo, que realmente comprende el espacio entre la última vez q me levante de dormir, y ahora, que aun no me he acostado…
El Jueves por la mañana todo iba según lo programado, me puse varias alarmas en el móvil y parece que todas hicieron que el transcurso de las tareas que tenía que hacer fueran acabadas… a las 7.15 sonó el despertador, una vez despierto lo primero a recoger el lavavajillas el salón, poner la roomba y a la ducha, tocaba chapa y pintura, fuera pelos, duchita, cremitas y a correr… volvió a sonar la alarma, eran las 8.45 y ya solo me quedaba acabar de vestirme, meter las zapatillas en la maleta y salir a la aventura… fue rápido y en nada de tiempo estaba en el metro… Peñagrande-Gregorio Marañon, primer transbordo, la línea 10 atestada de gente y bueno, aunque se bajaron muchos, hubo que hacer un poco de presión para entrar… Gregorio Marañon-Nuevos Ministerios, llamó Antonio, eran las 9.26 y el ya estaba en el aeropuerto, yo aún de camino claro… Nuevos Ministerios-Aeropuerto T4, Nuevo transbordo y nuevo anden lleno, pero bueno todos metidos y en marcha, a las 9.53 estaba llegando a la T4.
Ya junto a Antonio, forramos las maletas y dirección al mostrador de facturación del vuelo, aun no estaba abierta la facturación por tanto tuvimos que esperar un poco y ver como se nos colaba una señora bastante borde. El caso es que conseguimos las tarjetas de embarque con la que nos dieron una sorpresa y es que no nos tendríamos que preocupar del enlace de nuestras maletas, irían directamente al destino final, así que con una preocupación menos nos pusimos en camino al área guay de la terminal, no es por despreciar el resto pero hasta que no pasas la zona de seguridad no hay tiendas ni restaurantes ni nada, y estábamos lo suficiente dormidos como para tener especial necesidad de consumir cafeína, así que eso hicimos, desayunamos y despertamos un poco, puesto que no sabíamos la puerta que nos iba a tocar porque todavía no estaba asignada, preguntamos y nos dijeron la previsión que tenía y allí que nos dirigimos a seguir con el consumo de cafeína.
Llego la hora de embarcar, entramos, nos acomodamos, y después de un rato despegamos, nos dieron de comer, y el tiempo aunque pasó lento, tampoco fue eterno, nos dedicamos a hacer fotos a las nubes que veíamos y a repasar los planes que teníamos para aquel día que se presentaba bastante movidito.
Después de 3 horas y media de vuelo (siempre es algo más con los parkings y el despegue y aterrizaje), una comida bastante buena (y gratis) y de salir por fin de la zona de llegadas, lo primero que hicimos fue dirigirnos a la consigna a dejar la mochila y de esa forma dar una vuelta por Atenas con menos peso y más libres. Cogimos el metro dirección al centro lo cual nos demoró bastante (el aeropuerto está a unos 25km del centro), no obstante la verdad es que fuimos todo el camino sentados hasta el destino, aunque el vagón fuera bastante abarrotado.
Llegamos a la parada de Syntagma (o algo similar) allí descubrimos que había una wifi pública en la que pudimos buscar cierta información que necesitábamos. Acto seguido después de ver que los rótulos de las calles no tenían absolutamente nada que ver con los que teníamos en nuestros mapas, o por lo menos éramos incapaces de encontrarlos, decidimos que la mejor forma de llegar a donde queríamos era perdernos, y eso hicimos, nos dimos una vuelta por el barrio de Plaka, viendo tiendas, tomando un café y un batido bastante curiosos en la plaza de las agoras, seguimos dando una vuelta y después de intentar buscar un par de locales para salir luego por la noche, encontramos uno que abría a las 23. Hasta esa hora teníamos mucho tiempo, no serían más de las 20, así que buscamos un sitio donde poder cenar.
Que cena!!!! Mushaka, ensalada de Yogur, y luego un plato de goustiki de ternera y cordero, que bueno estaba todo, y de postre un bakablav. La verdad es que no nos salió demasiado caro, sobre todo por lo bueno que estaba todo… El café ya lo tomamos en otro sitio.
Por fin dieron las 22.30, así que buscamos un sitio donde tomar algo, lo encontramos y cutre era poco, por no decir que sólo había 3 personas aparte de nosotros, de las cuales una era el camarero del local. Pero bueno estuvimos hablando tranquilamente que nos vino bastante bien después de lo que habíamos andado. Ya algo más tarde nos dirigimos a la “discoteca” que habíamos buscado…
Esta parte la daré muy resumida… El sitio, no estaba mal, bastante nuevo, dos pistas, y el nivel del servicio era bastante bueno… aunque las visitas que vinieron después no lo fueran, el caso es que después de varias canciones, una española incluida nos dio la hora de ponernos en marcha, es decir las 3.30…
Fuimos a coger un taxi que nos dio una medio vuelta turística por Atenas evitando los semáforos pero haciendo el trayecto más largo, al final los 24km (mas o menos) salieron algo caros, sobre todo porque el taxista se quería agenciar directamente la propina sin nuestro consentimiento, al final, entre el sueño que teníamos, y la pereza de ponernos a discutir, le perdonamos el euro y pico q se agenciaba de más.
¿Por qué pasó todo esto? Porque teníamos que hacer una escala de 12h en Atenas para poder continuar nuestro viaje a Mykonos, pero bueno, ahora ya estábamos en el aeropuerto, recogimos mi bolsa, a la que no le faltaba nada, y nos fuimos a desayunar para mantenernos despiertos… pasado el tiempo, embarcamos en el turbohélice que nos llevaría a Mykonos, si alguna vez habéis volado en uno, ya sabéis el yuyu que dan… el caso es que a pesar del ruido de las hélices, de las turbulencias, y de los movimientos de montaña Rusa, logramos conciliar un poco el sueño, no demasiado, pero lo justo para recargar pilas.
Llegamos a la terminal donde recogimos nuestro equipaje y salimos a esperar que vinieran a recogernos, al final nos tocó llamarles porque había habido una pequeña confusión de horarios, el caso es que acabamos llegando al hotel a eso de las 7 de la mañana del viernes, después de una intensa explicación del funcionamiento del hotel y de unas nociones sobre la isla y el pueblo, por fin fuimos a la habitación, habíamos decido darnos una ducha, deshacer un poco las maletas, bajar a desayunar e irnos a hacer la visita a Delos. Así que eso fue lo que hicimos y a las 9.15 estábamos saliendo por la puerta de hotel para recorrer los 15min a pie que teníamos hasta el puerto, compramos nuestros billetes y nos fuimos al barco que nos llevaría a la isla.
La travesía fue interesante, pues el mar andaba un poco embravecido y en cierta ocasión se nos vino una ola encima que hizo zozobrar bastante el barco y hacer que nos cagaramos de miedo, pero bueno, al final acabamos llegando a la isla, un poco mareados eso si…
La isla, que decir, piedras, piedras, piedras y más piedras, unas mas enteras que otras, algunas incluso formaban aun algo de lo que hacía mucho tiempo hubiera pertenecido a la arquitectura de la zona. Mientras no dejábamos de hacer fotos, ya las veréis, hay algunas bastante graciosas… Fue curioso ver como todas las esculturas, o casi todas, que encontramos en la exposición de piezas aparecían con los genitales cortados… luego encontramos donde estaban todos esos restos, al parecer tenían una extraña fijación con los falos griegos.
Al final acabamos tomando algo en el único bar que había en la isla (la isla esta compuestamente por ruinas de las antiguas construcciones y las casas de los conservadores de la exposición) donde el camarero que hablaba algo de español fue bastante agradable, también coincidimos con una pareja de españoles que en ese momento se quedó en un hola y adiós.
Tiempo después decidimos seguir dando un paseo por las ruinas y volver al barco, no sin antes pasar por la playa cercana recogiendo restos, en este caso una piedra y un caparazón de un erizo de mar.
Mientras esperábamos que volvieran los del barco reapareció la pareja española (ni que decir tiene que ya nos habíamos fijado en ellos en el trayecto de ida, e incluso habíamos hecho algún que otro comentario), comenzamos a hablar, resultaron ser excepcionalmente agradables y trabamos conversación bastante rápido, provenientes de San Sebastián y de vacaciones también, pudimos intercambiar bastantes impresiones acerca de las cosas que ver y no ver en Grecia. Al final después de un accidentado viaje de vuelta (las olas volvían a hacer su efecto). Logramos llegar a Mykonos de nuevo, y ya puestos decidimos comer los cuatro juntos. (La verdad es que el chico tenía algo que llamaba la atención y no tardé en empezar a tirarle los trastos…)
Durante la comida se hablaron muchas cosas, y yo seguí mi ataque con bastante éxito, hasta el punto de que cambiamos teléfonos entre los cuatro y decidimos que teníamos que repetir el encuentro en otra ocasión (ocasión que se presentará espero el próximo lunes cuando ellos bajen de su barco y nosotros embarquemos en el nuestro). Al final nos acabamos despidiendo de una forma un tanto fría, el chico no había rechazado mi ataque, pero tampoco había puesto nada de su parte, salvo algún que otro comentario que no llegaron a ser fructíferos, pero bueno, parece que los mensajes posteriores si surtieron algún efecto, si bueno o malo, aún tengo que esperar a que Antonio se despierte para comentarlo.
Y hasta aquí lo que os puedo contar de hoy, ahora me echaré un rato que esta noche vamos a probar la noche Mykoniana, sólo recordaros que aquí en Grecia tenemos una hora de diferencia, es decir en Madrid son las 17.41 ahora mismo, aquí las 18.41. Así que si enviáis algo ya sabéis como esta el tema.
Más detalles a partir de mañana, besos a todos
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